Centro Arrupe

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Objetivo:

El Centro tiene sus propósitos en tres áreas principales. En primer lugar, se trata de un hogar para los jóvenes con discapacidad, que asisten a la escuela o universidad; o bien, se les enseña a hacer artesanía y manualidades. En segundo lugar, el Centro es la base para el programa de Outreach que asiste en la rehabilitación de aquellas personas con discapacidad en el noroeste de Camboya. En tercer lugar, el Centro también ofrece un alojamiento temporal a las personas que llegan a Battambang para recibir un cuidado especializado.
Por consiguiente, desde el Centro Arrupe se intenta dar servicio a aquellas personas con discapacidades y malas condiciones de vida en el noroeste de Camboya, principalmente víctimas de mina y afectados por poliomelitis

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El Centro Arrupe es el emblema de la actividad de la Iglesia con las personas discapacitadas en la diócesis de Battambang. Desde SAUCE se colabora activamente con el Centro Arrupe, mediante apoyo económico y también en el diseño de las actividades para hacerde los jóvenes que allí residen una referencia.

Fue fundado por Mons. Kike Figaredo poco después de ser nombrado Prefecto Apostólico de Battambang, está situado en el recinto de Pet Yei Chi, el antiguo Hospital de las Hermanas de la Providencia, hoy sede de la Prefectura.

El centro Arrupe para discapacitados comenzó a funcionar en 2001 y acoge actualmente a 45 Niños y jóvenes víctimas de las minas o del polio distribuidos en 3 residencias (Arrupe, La Paloma y Kalapati) especialmente construidas para tal fin. Tiene como objetivo primordial promover la dignidad humana y la igualdad de las persona discapacitadas y su integración en la sociedad.

Dicha integración resultaría especialmente difícil desde sus aldeas ya que la distancia, la falta de movilidad y la escasez de recursos les impediría acceder a la educa- ción y formación más básica.

En el centro se les proporciona alojamiento, manutención, educación, formación profesional y atención sanitaria así como apoyo a sus familias. Dicho apoyo se manifiesta en forma de microcréditos, arreglos e incluso construcción de sus viviendas o pago de tasas escolares, bicicletas y material escolar para sus hermanos.

La mayoría asiste a la escuela diariamente, algunos aprenden técnicas artesanales, y más de uno ya cursa estudios universitarios. Los jóvenes que viven en Arrupe reciben la oportunidad que en un momento se les negó, siendo discapacitado es prácticamente imposible labrarse un futuro en Camboya. No solamente estudian en el colegio, la universidad o un oficio, sino que aprenden a relacionarse, construyen amistades sólidas entre ellos y se les forma en valores y principios para la vida.

En este particular hogar también reside una veintena de educadores. Casi todos conviven con alguna discapacidad. Algunos tienen su cometido en diferentes programas de apoyo en los pueblos, como por ejemplo los trabajadores sociales del equipo de Outreach. Otros, se encargan de la buena marcha del día a día del centro; jardineros, cocineras, costureras, mecánicos de las sillas de ruedas. Y otros mucho, se encargan directamente de la salud y educación de los jóvenes; profesores, profesoras de baile, directora de estudios, enfermeras, sioterapeutas. Todos ellos juntos forman una gran familia.