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El blog de Sauce ONG

Año Nuevo Camboyano y Semana Santa 2019: alegría, ilusión, Fe y Esperanza

Este año los tres días del año nuevo camboyano y Semana Santa coincidieron en tiempo. En Tahen, ambos festivos se celebraron con mucha alegría, ilusión, fe y esperanza. 

Estas dos semanas de festivo empezaron con las bendiciones de las casas y familias de la comunidad de Tahen. Durante tres días, el obispo Kike Figaredo, rodeado de amigos y compañeros, fue de casa en casa celebrando misa y luego bendiciendo las casas y a las familias, deseándoles mucha salud, paz, energía y amor para el comienzo del nuevo año. Como es costumbre en las bendiciones de la Prefectura y en Camboya, las bendiciones se celebraron echando mucha agua bendita, dando así un sentido de celebración, purificación y renacimiento.

El domingo de esa misma semana se celebró el Domingo de Ramos en Battambang. Los miembros de la comunidad se reunieron en el recinto de la iglesia y, encabezados por el grupo de baile de Tahen, hicieron una procesión hasta la iglesia donde se celebró la misa. Ambas la procesión y la misa palpitaron con energía e ilusión destacando el sentido de comunidad cercana y unida.

 

Al adentrarse la Semana Santa, se celebró misa el lunes y empezaron los preparativos para el resto de la semana. Los miembros de la comunidad todos contribuyeron con mucho cariño, cuidado y trabajo para poder luego celebrar la semana en paz y acompañados, sintiendo la proximidad del Señor.

Al día siguiente, se celebró una bendición para honorar a los ancianos del pueblo. Se celebró una misa y se les echó agua bendita a los mayores dándoles las gracias por su inquebrantable trabajo por cuidar y hacer crecer la comunidad de Tahen en solidaridad, compañerismo y alegría.

El Jueves Santo la comunidad se reunió bajo la sombra de un gran árbol de flores amarillas que caían sobre el altar y alrededor de amigos y familia. Como suele ocurrir en la Prefectura, la misa se celebró de forma participativa, involucrando así a todos los miembros de la comunidad y propagando sentimientos de cercanía a la comunidad y, así, también a Dios. La última cena se representó. Se eligieron doce apóstoles que se disfrazaron y sentaron alrededor de la mesa a escuchar la palabra de Dios. Al igual que Jesús les lavó los pies a sus discípulos, se invitó a que los miembros de la comunidad presentes se lavasen los pies unos a otros deseándose a la vez paz, salud, fuerza y alegría al igual que agradeciendo su cercanía y apoyo a la comunidad.

Al adentrarse en la iglesia se partió el pan y comulgo, luego se distribuyó una barra de pan a cada persona para que se lo diesen a los demás. El ambiente fue uno de familia, de humildad y de cercanía.

El viernes, la comunidad se reunió y se rezó el Vía Crucis, compartiendo así la historia del Señor. Luego se utilizó una vela como representación de la vida que se mojó en agua y quedó encendida durante la misa. La representación de Cristo se destapó como representación de que volvería a la vida.

El Domingo de Pascua, la gran familia de la Prefectura se reunió para celebrar la resurrección del Señor. De antemano, hubieron más de treinta bautizos, en las que jóvenes reafirmaron su fe en Dios y prometieron vivir siguiendo Su palabra. Luego se celebró la misa. Entre las filas de personas sentadas escuchando la Palabra del Señor se sentía la alegría y la esperanza, el amor y sobre todo la fe. Los rezos se acompañaron de bailes tradicionales camboyanos y al finalizar la misa el exterior de la iglesia se llenó de abrazos entre amigos y familiares, de amor y de alegría.

La Semana Santa se vivió intensamente aquí en la Prefectura, revitalizando sentimientos de comunidad, unión, fe y esperanza, así acercándonos al Señor al que sentimos cerca en esos momentos. Gracias por vuestra colaboración y por caminar de la mano con nosotros. Os mandamos un abrazo enorme. Que la alegría del Señor sea vuestra fortaleza.

El Obispo Kike, SAUCE, los voluntarios, y responsables del centro estamos muy agradecidos de poder compartir estos momentos tan llenos de alegría y de poder mantener vivas las comunidades cristianas en países como Camboya. 

 

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